El Foro Regional de las Américas – GDC 2026 reunirá el 23 y 24 de abril, en Asunción – Paraguay, a actores claves de toda la región para repensar los desafíos del presente y futuro de la democracia. Conversamos con Elisenda Balleste Buxo, Coordinadora de la Global Democracy Coalition, sobre el sentido de este encuentro, los desafíos actuales y las nuevas energías que están emergiendo desde la ciudadanía.
A continuación compartimos lo que fue la entrevista con Balleste.
- ¿Qué es el Foro Regional de las Américas de la Global Democracy Coalition y cuál es su principal objetivo?
El Foro Regional de las Américas es un espacio donde nos encontramos actores muy distintos que trabajamos por la democracia en la región. Sociedad civil, sector público, filantropía, academia, entre otros.
El objetivo no es solo hablar de los problemas, sino conectar experiencias, aprender unos de otros y encontrar formas concretas de avanzar. Al final, lo que buscamos es fortalecer democracias que sean más cercanas, más inclusivas y más vivas.
- ¿Por qué consideran importante realizar este encuentro en América Latina en este momento?
Porque estamos en un momento complejo. Hay más polarización, más desinformación, menos confianza en las instituciones y en algunos casos menos espacio para que la sociedad civil actúe. Pero al mismo tiempo, la ciudadanía sigue muy activa. Hay muchísima energía, especialmente en jóvenes, mujeres y comunidades locales que están haciendo cosas muy interesantes.
Este Foro es importante porque permite mirar las dos cosas a la vez. Los desafíos, pero también las soluciones que ya están emergiendo desde la región.
- ¿Qué los motivó a elegir a Paraguay como sede del Foro 2026?
En realidad, abrimos una convocatoria y, a través de un comité selectivo, evaluamos distintas propuestas.
La propuesta de Alma Cívica fue la que resultó seleccionada, y tuvimos la suerte de que eso nos lleve a cabo en Paraguay. La verdad es que es una muy buena oportunidad, porque hay dinámicas muy interesantes en el país y en la región que merece la pena visibilizar y conectar con otros espacios.
- ¿Qué tipo de conversaciones esperan que se generen durante los dos días del Foro?
Queremos conversaciones reales, no solo teóricas. Espacios donde la gente pueda compartir qué está funcionando, qué no, y qué se puede hacer diferente. Vamos a hablar de temas difíciles como la desinformación, la violencia política o la exclusión, pero siempre con un enfoque práctico. Y también queremos conectar distintas realidades. Lo local con lo regional, lo que pasa en una comunidad con lo que pasa a nivel país o incluso global.
- ¿Qué diferencia a este Foro de otros encuentros sobre democracia que se realizan en la región?
No es un foro de discursos. Es un espacio de trabajo.
Buscamos que las personas no solo escuchen, sino que se conecten, colaboren y salgan con algo concreto. Una idea, una alianza, un proyecto. Y además, lo que pasa en este Foro no se queda ahí. Se conecta con otros espacios en distintas regiones y forma parte de una conversación global.
- El foro lleva el slogan “Habitar la Democracia: de las crisis a nuevas energías cívicas”. ¿Qué significa para ustedes “habitar la democracia”?
Para nosotros, habitar la democracia es vivirla en el día a día. No solo en las elecciones o en las instituciones. Es participar, organizarse, opinar, exigir, construir.
También significa no quedarse solo en la idea de crisis. Sí, hay problemas, pero también hay mucha gente haciendo cosas para cambiar esa realidad. Habitar la democracia es conectar con esa energía.
- ¿Por qué es tan importante fortalecer la participación ciudadana en este momento?
Porque sin participación, la democracia se debilita. Hoy muchas personas sienten que no tienen voz o que no vale la pena participar. Pero al mismo tiempo, vemos ganas de involucrarse. El reto es abrir espacios reales donde esa participación tenga impacto. Y también proteger a quienes participan, porque muchas veces enfrentan barreras o incluso violencia.
- ¿Qué resultados esperan que surjan de este encuentro regional?
Esperamos que la gente se vaya conectada. Que surjan relaciones nuevas que continúen después del Foro.
También queremos identificar cosas que ya están funcionando y ver cómo se pueden llevar a otros lugares. Y algo muy importante, cambiar un poco la narrativa. Mostrar que sí hay problemas, pero también hay soluciones y personas trabajando activamente por la democracia.
- Frente a los desafíos actuales, ¿qué señales de esperanza ve para el futuro de la democracia en la región?
La mayor señal de esperanza es la gente. A pesar de todo, hay jóvenes organizándose, mujeres liderando, comunidades creando soluciones propias. La democracia en la región está bajo presión, pero no está parada. Está cambiando, y muchas veces esos cambios vienen desde abajo.
- Podrían compartirnos casos exitosos, que conozcan, sobre democracia en las comunidad
Hay muchos ejemplos muy inspiradores. Desde presupuestos participativos donde la ciudadanía decide directamente sobre recursos, hasta plataformas digitales que acercan a la gente a la toma de decisiones. También hay movimientos locales que han logrado cambios concretos en políticas públicas. Lo interesante es que muchas de estas iniciativas nacen desde lo local, pero pueden inspirar a muchos otros.
- ¿Qué mensaje le daría a quienes sienten que su participación ciudadana no tiene impacto?
Que es normal sentirse así a veces, pero que su participación sí importa. Los cambios en democracia no suelen ser inmediatos. Se construyen poco a poco. Y sobre todo, que no están solos. Cuando las personas se conectan y actúan juntas, el impacto es mucho mayor. Cada acción cuenta, incluso las que parecen pequeñas.



