En el marco de #OctubreUrbano y en el #DíaMundialDeLasCiudades, que se conmemora cada 31 de octubre, desde Alma Cívica invitamos a María José Núñez Giménez, arquitecta y máster en planificación internacional y desarrollo sostenible, docente de la Academia Táva Apo – Concejales 2025 y miembro de la Red Política de Liderazgo Emergente, a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan nuestras ciudades y el rol que tiene la ciudadanía en su transformación.
En su artículo nos invita a mirar nuestras ciudades con otros ojos: a comprender que la sostenibilidad no empieza con la tecnología, sino con la capacidad de imaginar juntos un futuro más justo, humano y compartido.
Por Ma. José Núñez
Para empezar a pensar en el futuro sostenible de nuestras ciudades debemos aprender a descifrarlas en toda su complejidad. Esto implica comprender que su desarrollo no depende únicamente de la tecnología ni de la eficiencia en el uso de los recursos. En mi opinión, todavía hay un paso previo que necesitamos alcanzar, y es la capacidad de construir una visión común. Sin ese acuerdo colectivo sobre lo que queremos y necesitamos como sociedad, cualquier avance técnico pierde sentido. Puede parecer un paso sencillo, pero en realidad es el más complejo. Supone un proceso de introspección individual y colectiva, de entender y entendernos. Requiere mirar hacia adentro, revisar nuestras prioridades y volver a empatizar con los demás.
La sostenibilidad comienza con una visión común
Construir una visión compartida significa aprender a imaginar juntos, a alinear intereses diversos y a reconocer que la ciudad sostenible nos involucra a todas y todos. En el intento de definir la ciudad que queremos, solemos mirar hacia afuera en busca de modelos que sirvan de referencia. Sin embargo, resulta difícil aspirar a algo que nunca se ha vivido con todos los sentidos. En Paraguay aún no tenemos una ciudad que nos muestre cómo se siente habitar un entorno verdaderamente sostenible, pero esa ausencia también enseña. Nos invita a imaginar, y en ese ejercicio la imaginación se vuelve una herramienta poderosa. Imaginar nos permite aprender a crear lo que todavía no existe y proyectar una ciudad más justa, más inclusiva y profundamente humana.
La sostenibilidad se construye con tiempo, diálogo y compromiso. Requiere una base social y cultural sólida, capaz de unir voluntades y sostener acuerdos más allá de los discursos. Necesita que cada ciudadano, cada institución y cada autoridad se reconozcan como parte de un mismo propósito. Pensar en sostenibilidad es pensar en comunidad, en la posibilidad de tejer una red de respeto, cuidado y protección mutua que fortalezca lo que somos.
«El mayor desafío que enfrentan nuestras ciudades hoy no es tecnológico, es humano. La verdadera innovación ocurre cuando somos capaces de coincidir, de reencontrarnos en una idea común que devuelva sentido y esperanza a lo que hacemos. Cuando esa coincidencia se logra, los pasos siguientes se vuelven más firmes y coherentes«
Paraguay tiene hoy la oportunidad de crear su propio modelo de sostenibilidad. Uno que nazca de su capacidad de resiliencia, de sus valores y de su manera de habitar. Un modelo que integre la innovación sin perder la equidad, que avance sin dejar a nadie atrás. Una ciudad que se construye desde el sentimiento compartido y el reconocimiento de que pertenece a todos será siempre más fuerte que cualquier tecnología.
Este artículo contiene opiniones expresadas por el autor y no necesariamente refleja las posturas o ideas oficiales de Alma Cívica. Las opiniones aquí expresadas son de carácter personal y no deben considerarse como declaraciones representativas de la posición institucional de la organización. La diversidad de perspectivas es bienvenida en nuestro espacio, y animamos a nuestra comunidad a expresar sus puntos de vista individuales, reconociendo que estas opiniones son atribuibles únicamente a los autores respectivos.



