Por Analia López
Mariano Roque Alonso es una ciudad que ha crecido con fuerza. Conocida como la puerta de entrada a la capital del país, es un punto estratégico por donde diariamente circulan cientos de camiones provenientes del Chaco, convirtiéndola en un corredor clave para el desarrollo económico y logístico del Paraguay.
Esta ciudad también es hogar de ciudadanos comprometidos, personas que creen en el potencial de su comunidad y trabajan para que el desarrollo no deje de lado lo esencial. Desde iniciativas locales hasta proyectos comunitarios, estos protagonistas impulsan acciones que buscan mejorar la calidad de vida y fortalecer el sentido de pertenencia desde las bases.

Laboratorios Ciudadanos: una apuesta por construir desde la comunidad
En este escenario de desafíos y oportunidades, la Comisión Vecinal San Roque González de Santa Cruz, junto con vecinos de distintos barrios de la ciudad, participó en los Laboratorios Ciudadanos, una iniciativa que busca involucrar activamente a las personas en la creación e implementación de soluciones innovadoras para desafíos locales. A lo largo del proceso, los grupos reciben acompañamiento técnico y metodológico, además de un apoyo económico inicial que les permite comenzar a materializar el proyecto diseñado colectivamente.
Una decisión colectiva y acompañada por su Municipio
En ese proceso, entre mapeos, conversaciones, debates intensos e ideas, surgió un proyecto que nació al revés: iluminar la plaza San Roque, que hasta entonces estaba completamente vacía.

“Mucha gente me dice que estamos haciendo todo al revés. Generalmente, en las plazas primero se colocan las hamacas, los toboganes, los equipamientos… y nosotros empezamos por la lumínica”, explica Don Carlos Caballero, presidente de la Comisión Vecinal.
La decisión no fue improvisada. Durante los talleres, los vecinos identificaron diversas prioridades urgentes: calles deterioradas, canales de desagüe destruidos, escasez de espacios seguros y abandono del espacio público. Estas diferencias generaron discusiones sanas y necesarias para priorizar colectivamente. Finalmente, el grupo llegó a un consenso: la seguridad debía ser el punto de partida, y la iluminación era la condición mínima para que cualquier mejora futura fuera posible y sostenible.
Ese camino tuvo como aliado clave a la Municipalidad de Mariano Roque Alonso, que acompañó de cerca el desarrollo de los talleres, participaron activamente en la convocatoria a los vecinos, el apoyo logístico y la coordinación de acciones con las comunidades organizadas.
“Es fundamental generar estos espacios porque permiten que la comunidad se involucre y mejore su entorno. La municipalidad siempre está abierta a acompañar, especialmente cuando los vecinos están organizados”, expresó la doctora Mabel Bogado, directora de Desarrollo Social y Comunitario de la Municipalidad.
El municipio también aportó recursos concretos como la donación de tubos para la instalación lumínica y el apoyo de cuadrillas para una minga ambiental, acciones que fueron clave para que el proyecto pudiera concretarse.
Un liderazgo que no para de soñar
Don Carlos es reconocido en su comunidad por su espíritu de servicio, su sentido de pertenencia y su constancia. Ya había impulsado mejoras como el arreglo de varias calles y, gracias a su compromiso y curiosidad por aprender, se involucró activamente en los Laboratorios Ciudadanos.
Asistió a tres talleres presenciales y tres virtuales. Desde el primer encuentro insistió en una idea que venía defendiendo desde hace años: llevar luz a una de las zonas más oscuras del barrio. Su convicción ayudó a orientar las conversaciones y a movilizar voluntades en torno a una necesidad concreta.
“Le conozco a Don Carlos y su lucha por la plaza no es de ayer nomás, es de hace tiempo. Hay un refrán que le viene muy bien: Insiste, insiste y vencerás”, expresó Norma Valiente, Directora de Gabinete de la Municipalidad de Mariano Roque Alonso.

La fuerza de la organización vecinal
Mariano Roque Alonso cuenta con más de 200 comisiones vecinales activas, que funcionan como el punto de partida para identificar desafíos y generar propuestas que mejoren la calidad de vida en los barrios. “Don Carlos apostó al trabajo comunitario y a mojar la camiseta. Veo a muchas comisiones liderando muy solas, y es necesario comprender que este es un proceso de construcción colectiva, donde la ciudadanía también debe asumir gran parte de la responsabilidad. Las instituciones debemos acompañar cuando ellos nos convocan y colaborar”, mencionó Norma.
Hoy, la plaza cuenta con ocho luminarias públicas, un terreno limpio y listo para seguir equipándose. Ya dispone de elementos donados por vecinos, como carteles y juegos para niños. Además, luce un mural realizado por un artista de raíces roquealonseñas, que representa a Roque González de Santa Cruz, el primer santo paraguayo.
Lo que antes era un patio baldío y abandonado hoy brilla con luz propia, no solo por sus luminarias, sino por el esfuerzo incansable de una Comisión Vecinal unida y comprometida con el bien común.“El objetivo principal de esta nueva comisión directiva es hermosear y continuar equipando la plaza pero también es que nos conozcamos, nde reikuaa arã la nde vecino (tenés que conocerle a tu vecino) porque es al primero al que le vas a pedir ayuda. Ñande vecino (nuestro vecino) es el más próximo”, expresó Don Carlos.

El orden no altera el propósito
Cuando existe un propósito firme, el orden de los factores no altera el resultado. Este proyecto, que nació al revés y comenzó por el final, demuestra que lo esencial no es cómo se inicia, sino la convicción de avanzar.
Como dice Don Carlos: “Hay que soñar siempre porque los sueños se cumplen, pero también hay que aportar nuestra parte”.
La plaza San Roque hoy enseña que, cuando una comunidad se organiza, no importa cómo se inicia, sino cómo logran construir juntos.



